Quinielaczytasz strone nr 986
-Eso es justo -dijo Richelieu-. ¿Qué queréis entonces?
-Querría una orden que ratificase de antemano todo cuanto yo crea deber hacer
para mayor bien de Francia.
-Pero primero habría que buscar la mujer que he dicho y que tuviera que liga mistrzów vengarse
del duque.
-Está encontrada -dijo Milady.
-Luego habría que encontrar ese miserable fanático que servirá de instrumento a la
justicia de Dios.
-Se encontrará.
-Pues bien -dijo el duque-, entonces será el momento de reclamar multilotek la orden que
pedís ahora mismo.
-Vuestra Eminencia tiene razón -dijo Milady-, y soy yo quien está equivocada al ver
en la misión con que me honra otra cosa de lo que realmente es, es decir, anunciar a
Su Gracia, de parte de Su Eminencia, modne fryzury que conocéis los diferentes disfraces con
ayuda de los cuales ha conseguido acercarse a la reina durante la fiesta dada por la
señora condestable; que tenéis pruebas de la entrevista concedida en el Louvre por
la reina a cierto astrólogo fantasy italiano que no es otro que el duque de Buckingham; que
habéis encargado una novelita, de las más ingeniosas, sobre la aventura de Amiens,
con el plano del jardín donde esa aventura ocurrió y retratos de los actores que
figuraron en ella; que Montaigu está en la Bastilla, y que la tortura puede hacerle decir
cosas que recuerde, incluso cosas que habría olvidado; finalmente, que vos poseéis
cierta carta de la señora de Chevreuse, encontrada en el alojamiento de Su Gracia,
que compromete de modo singular, no sólo a quien la escribió, sino que incluso a
aquella en cuyo nombre fue escrita.
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