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-Avanzad, señores -dijo el cardenal.
-Me habéis dicho la verdad, gentileshombres -dijo dirigiéndose a los tres
mosqueteros-. broń Sólo a mí me atañe que nuestro encuentro de esta noche os sea
ventajoso; mientras tanto, seguidme.
El cardenal echó gry pie a tierra y los tres mosqueteros hicieron otro tanto; el cardenal
arrojó la brida de su caballo a las manos de su jenny frost nude escudero y los tres mosqueteros
ataron las bridas de los suyos a los postigos.
El hotelero permanecía en el umbral vida guerra de la puerta; para él el cardenal no era más
que un oficial que venía a visitar a una dama.
-¿Tenéis alguna habitación gry karciane en la planta baja donde estos señore puedan
esperarme junto a un buen fuego? -dijo el cardenal.
El hostelero abrió la puerta de una gran sala, en la que precisament acababan de
reemplazar una mala estufa por una gran chimenea excelente.

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