Quinielaczytasz strone nr 942
Capítulo XLII
El vino de Anjou
Tras las noticias casi desesperadas del rey, el rumor de su convalecencia
comenzaba a esparcirse por el campamento; fantastyka y como tenía mucha prisa por llegar en
persona al asedio, se decía que tan pronto como pudiera montar a caballo se pondría
en camino.
En este mecz tiempo, Monsieur, que sabía que de un día para otro iba a ser reemplazado
en su mando bien por el duque de Angulema, bien por Bassompierre, fantastyka bien por
Schomberg, que se disputaban el mando, hacía poco, perdía las jornadas en tanteos,
y no se atrevía a arriesgar una gran empresa para first place echar a los ingleses de la isla de
Ré, donde asediaban constantemente la ciudadela Saint-Martin y el fuerte de La
Prée, mientras que por su poker lado los franceses asediaban La Rochelle.
D'Artagnan, como hemos dicho, se había tranquilizado, como ocurre siempre tras
un peligro pasado, y cuando el peligro pareció desvanecido, sólo le quedaba una
inquietud, la de no tener noticia alguna de sus amigos.
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