Quinielaczytasz strone nr 939
-Pero ¿qué habríais hecho con esa mujer? -preguntó D'Artagnan con angustia.
-Debíamos entregarla en un palacio de la Place gry do ściągnięcia Royale -dijo el herido.
-¡Sí! ¡Sí! -murmuró D'Artagnan-. Es exacto, en casa de la misma Milady.
Entonces el joven estremeciéndose, liga niemiecka comprendió qué terrible sed de venganza
empujaba a aquella mujer a perderlo, a él y a los que lo amaban, y cuánto sabía ella
de mirc los asuntos de la corte, puesto que lo había descubierto todo. Indudablemente
debía aquellos informes al cardenal.
Mas, multi lotek en medio de todo esto, comprendió, con un sentimiento de alegría muy real,
que la reina había terminado por descubrir la poker prisión en que la pobre señora
Bonacieux expiaba su adhesión, y que la había sacado de aquella prisión. Así
quedaban explicados la carta que había recibido de la joven y su paso por la ruta de
Chaillot, un paso parecido a una aparición.
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