Quinielaczytasz strone nr 899
Es muy sencillo, teníais
asuntos en Inglaterra.
-Monseñor -dijo D'Artagnan completamente desconcertado-, yo iba...
-De caza, a Windsor, o a otra parte, eso no importa a nadie. Sé eso, porque mi
obligación consiste en saberlo todo. A vuestro regreso, habéis gry sido recibido por una
augusta persona, y veo con placer que habéis conservado el recuerdo que os ha
dado.
D'Artagnan llevó la typy mano al diamante que tenía de la reina, y volvió con presteza el
engaste hacia dentro; pero era demasiado tarde.
-Al día siguiente party poker de esa fecha, habéis recibido la visita de Cavois -prosiguió el
cardenal-; iba a rogaros que pasaseis por el Palais; esa visita maszyny losowe no la habéis hecho, y
habéis cometido un error.
-Monseñor, temía haber incurrido en desgracia con Vuestra Eminencia.
-¡Vaya! Y eso, ¿por qué señor? Por haber seguido las órdenes de vuestros
superiores con más inteligencia y valor de lo que otro hubiera hecho.
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