Quinielaczytasz strone nr 888
Como Porthos había pensado, la cabalgada causó buen efecto; y si la señora
Coquenard se hubiera encontrado en el camino totoliga de Porthos y hubiera podido ver el
gran aspecto que tenía sobre su hermoso berberisco español, no habría lamentado la
sangria słowa piosenek que había hecho en el cofre de su marido.
Cerca del Louvre los cuatro amigos encontraron al señor de Tréville que volvía znane de
Saint-Germain; los paró para felicitarlos por su equipo, cosa que en un instante atrajo
a su alrededor algunos centenares Gry MMORPG de mirones.
D'Artagnan aprovechó la circunstancia para hablar al señor de Tréville de la carta
de gran sello rojo y armas stiefel ducales; por supuesto, de la otra no sopló ni una palabra.
El señor de Tréville aprobó la resolución que había tomado, y le aseguró que si al
día siguiente no había reaparecido, él sabría encontrarlo en cualquier sitio que
estuviese.
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