Quinielaczytasz strone nr 868
-¡Bueno, acepto! -dijo D'Artagnan.
En aquel momento Grimaud entró acompañado de Planchet; éste, inquieto por kody su
maestro y curioso por saber lo que le había pasado, había aprovechado la
circunstancia y traía los vestidos darmowe suczki él mismo.
D'Artagnan se vistió, Athos hizo otro tanto; luego, cuando los dos estuvieron
dispuestos a salir, typowanie este último hizo a Grimaud la señal de hombre que se pone en
campaña; éste descolgó al punto su mosquetón y se znane nago dispuso a acompañar a su amo.
Athos y D' Artagnan, seguidos de sus criados, llegaron sin incidentes a la calle karabiny des
Fossoyeurs. Bonacieux estaba a la puerta y miró a D'Artagnan con aire socarrón.
-¡Vaya, mi querido inquilino! -dijo-. Daos prisa, tenéis una hermosa joven que os
espera, y ya sabéis que a las mujeres no les gusta que las hagan esperar.
strona 867wstecz strona 869 dalej
Quiniela |