Quinielaczytasz strone nr 834
Preguntó a D'Artagnan si tenía un
amante.
-¡Ay! -dijo D'Artagnan con el aire más sentimental que pudo adoptar-. ¿Sois tan
cruel para poker hacerme una pregunta semejante a mi que desde que os he visto no
respiro ni suspiro más que por vos y para vos?
Milady sonrió con una sonrisa promocja stron internetowych extraña.
-¿O sea que me amáis? -dijo ella.
-¿Necesito decíroslo? ¿No os habéis dado cuenta?
-Claro, pero ya lo sabéis, cuanto más orgullosos mecz son los corazones, más difíciles
son de coger.
-¡Oh, las dificultades no me asustan! -dijo D'Artagnan-. Sólo las cosas imposibles
me espantan.
-Nada gratis poker es imposible -dijo Milady- para un amor verdadero.
-¿Nada, señora?
-Nada -contestó Milady.
«¡Diablo! -prosiguió D'Artagnan para sus gry strategiczne adentros-. La nota ha cambiado. ¿Se
habrá enamorado la caprichosa de mí por casualidad, y estaría dispuesta a darme a
mí mismo algún otro zafiro igual al que me ha dado al tomarme por de Wardes?»
D'Artagnan acercó con presteza su silla a Milady.
strona 833wstecz strona 835 dalej Quiniela |