Quinielaczytasz strone nr 816
Antes del alba el señor de Wardes debería salir,
siempre en la oscuridad.
Al cabo de un instante se oyó a Milady que entraba serial en su habitación. D'Artagnan se
abalanzó al punto a su armario. Apenas se había acurrucado en él cuando se dejó oír
la campanilla.
Milady szczecin parecía ebria de alegría, se hacía repetir por Ketty los menores detalles de
la pretendida entrevista de la doncella con de Warder, doda cómo había recibido él su
carta, cómo había respondido, cuál era la expresión de su rostro, si parecía muy
enamorado; y a todas broń estas preguntas la pobre Ketty, obligada a poner buena cara,
respondía con una voz ahogada cuyo acento doloroso su ama ni siquiera typy bukmacherskie notaba, ¡así
de egoísta es la felicidad!
Por fin, como la hora de su entrevista con el conde se acercaba, Milady hizo apagar
todo en su cuarto, y ordenó a Ketty volver a su habitación a introducir a de Wardes
tan pronto como se presentara.
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