Quinielaczytasz strone nr 793
Dentro
de ocho días se iniciaba la campaña y había que partir; D'Artagnan no tenía tiempo
de hilar el amor perfecto.
-Toma -dijo modelki el joven entregando a Ketty el billete completamente cerrado- dale esta
carta a Milady; es la respuesta del señor de Wardes.
La pobre darmowe statystyki Ketty se puso pálida como la muerte, sospechaba lo que contenía aquel
billete.
-Escucha, querida niña -le dijo D'Artagnan-, comprendes stare gry strategiczne que esto debe terminar de
una forma o de otra; Milady puede descubrir que le has entregado el primer billete a
mi criado en lugar de entregárselo al criado del conde; que soy yo quien ha abierto
los otros que tenían que haber sido abiertos por el señor de Wardes; stiefel entonces Milady
te echa y ya la conoces, no es una mujer como para quedarse en esa venganza.
-¡Ay! -dijo Ketty-. ¿Por quién me he expuesto a todo esto?
-Por mí, lo sabes bien hermosa mía -dijo el joven-, y por esto te estoy muy
agradecido, te lo juro.
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