quiniela

strona 860
strona 870
strona 880
strona 890
strona 900
strona 910
strona 920
strona 930
strona 940


Quiniela

czytasz strone nr 741



En cuanto a D'Artagnan, había jugado pura y simplemente un juego defensivo;
luego, cuando hubo visto a su adversario muy cansado, de un ataque de cuarta al
flanco le había hecho soltar la espada. El barón, viéndose desarmado, dio dos o tres
pasos hacia atrás; pero en este movimiento, su pie resbaló broń y cayó boca arriba.
D'Artagnan estuvo sobre él de un salto y poniéndole la espada en la garganta le
dijo:


-Podría mataros, señor, y estáis entre filmy mis manos, pero os concedo la vida por amor
a vuestra hermana.
D'Artagnan se hallaba en el colmo de la alegría; acababa de realizar el plan que
había słowa piosenek proyectado de antemano, y cuyo desarrollo había hecho aflorar a su rostro las
sonrisas de que hemos hablado.
El inglés, encantado con habérselas con gry do ściągnięcia un gentilhombre tan acomodaticio,
estrechó a D'Artagnan entre sus brazos, hizo mil carantoñas a los tres mosqueteros y,
como el adversario de Porthos ya estaba instalado en el coche y el de Aramis había
puesto pies en polvorosa, no hubo que pensar más que en el difunto.

strona 740wstecz
strona 742 dalej

Quiniela