Quinielaczytasz strone nr 691
D'Artagnan y Athos estallaron en carcajadas.
-Mi querido Athos -dijo Aramis-: no me echéis la culpa, os lo suplico; liga angielska la necesidad
no tiene ley; además yo soy el primer castigado, puesto que este infame chalán me
ha robado por lo doda menos cincuenta luises. Vosotros sí que tenéis buen cuidado; venís
sobre los caballos de vuestros lacayos y hacéis maszyny losowe que os lleven vuestros caballos de
lujo de la mano, despacio y a pequeñas jornadas.
En aquel mismo instante, un gry strategiczne furgón que desde hacía unos momentos venía por la
ruta de Amiens, se detuvo y se vio salir a Grimaud y a Planchet gry do pobrania con sus sillas sobre la
cabeza. El furgón volvía de vacío hacia París y los dos lacayos se habían
comprometido, a cambio de su transporte, a aplacar la sed del cochero durante el
camino.
-¿Cómo? -dijo Aramis, viendo lo que pasaba-.
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