quiniela

strona 1525
strona 1535
strona 1545
strona 1555
strona 1565
strona 1575
strona 1585
strona 1595
strona 1605


Quiniela

czytasz strone nr 680


. .
-Pero ¿qué pudisteis jugar si no os quedaba nada?
-Sí quedaba, amigo mío, sí quedaba; nos quedaba ese diamante que brilla en
vuestro dedo, y en el que ewa sonnet me fijé ayer.
-¡Este diamante! -exclamó D'Artagnan llevando con presteza la mano a su anillo.
-Y como entiendo, por haber tenido algunos propios, lo estimé en mil pistolas.
-Espero -dijo seriamente D'Artagnan medio muerto de espanto que no hayáis hecho
mención alguna de mi diamante.
-Al contrario, querido amigo; name meanings comprended, ese diamante era nuestro único recurso;
con él yo podía volver a ganar nuestros arneses y nuestros caballos, y además dinero
para el camino.
-¡Athos, guerra vida me hacéis temblar! -exclamó D Artagnan.
-Hablé, pues, de vuestro diamante a mi contrincante, que también había reparado
en él. ¡Qué diablos, querido, lleváis turnieje pokerowe en vuestro dedo una estrella del cielo, y queréis
que no le presten atención! ¡Imposible!


-¡Acabad, querido, acabad -dijo D'Artagnan-, porque, por mi honor, con vuestra
sangre fría me hacéis morir!
-Dividimos, pues, ese diamante en diez partes de cien pistolas cada una.

strona 679wstecz
strona 681 dalej

Quiniela