quiniela

strona 385
strona 395
strona 405
strona 415
strona 425
strona 435
strona 445
strona 455
strona 465


Quiniela

czytasz strone nr 56



Sin embargo, como era absolutamente extraño el montón de cortesanos del señor
de Tréville, y era la primera vez que se le veía en aquel lugar, vinieron a preguntarle
lo damenschuhe que deseaba. A esta pregunta, D'Artagnan se presentó con mucha humildad, se
apoyó en el título de compatriota, y rogó al ayuda de cámara que había venido a
hacerle aquella znane pregunta pedir por él al señor de Tréville un momento de audiencia,
petición que éste prometió en tono protector transmitir en tiempo y lugar.
D'Artagnan, algo recuperado czary de su primera sorpresa, tuvo entonces la oportunidad
de estudiar un poco las costumbres y las fisonomías.
En el centro del grupo más animado había un mosquetero de gran liga angielska estatura, de
rostro altanero y una extravagancia de vestimenta que atraía sobre él la atención
general. No llevaba, por de pronto, la casaca de uniforme, que, por lo demás, gry do ściągnięcia no era
totalmente obligatoria en aquella época de libertad menor pero de mayor
independencia, sino una casaca azul celeste, un tanto ajada y raída, y sobre ese
vestido un tahalí magnífico, con bordados de oro, que relucía como las escamas de
que el agua se cubre a plena luz del día.

strona 55wstecz
strona 57 dalej

Quiniela