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-Nadie ha traído ninguna carta, señor -respondió Planchet-; pero hay una que ha
venido totalmente sola.
-¿Qué quieres decir, wróżka imbécil?
-Quiero decir que al volver, aunque tenía la llave de vuestra casa en mi bolsillo y
aunque esa llave no me haya czary abandonado, he encontrado una carta sobre el tapiz
verde de la mesa, en vuestro dormitorio.
-¿Y dónde está esa carta?
-La gry karciane he dejado donde estaba, señor. No es natural que las cartas entren así en casa
de las gentes. Si la ventana estuviera abierta, nastolatki o solamente entreabierta, no digo que
no; pero no, todo estaba herméticamente cerrado. Señor, tened cuidado, porque a
buen typowanie seguro hay alguna magia en ella.


Durante este tiempo, el joven se había lanzado a la habitación y abierto la carta; era
de la señora Bonacieux y estaba concebida en estos términos:
«Hay vivos agradecimientos que haceros y que
transmitiros.

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