Quinielaczytasz strone nr 467
-Lo veréis a vuestro regreso, señor conde?
-Sin ninguna duda.
-Os suplico que le digáis que soy su servidor.
-No gry kody dejaré de hacerlo.
Y contento por esta promesa, el goberandor visó el pase y lo entregó a D'Artagnan.
D'Artagnan zasady pokera no perdió su tiempo en cumplidos inútiles, saludó al gobernador, le dio
las gracias y partió.
Una vez fuera, él pewniaki y Planctîet tomaron su camino y, dando un gran rodeo, evitaron el
bosque y volvieron a entrar por otra puerta.
El karty tarota navío continuaba dispuesto para partir, el patrón esperaba en el puerto.
-¿Y bien? -dijo al ver a D'Artagnan.
-Aquí mandaryna está mi pase visado -dijo éste.
-¿Y aquel otro gentilhombre?
-No pasará hoy -dijo D'Artagnan-, pero estad tranquilo, yo pagaré el pasaje por
nosotros dos.
-En tal caso, partamos -dijo el patrón.
-¡Partamos! -repitió D'Artagnan.
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