Quinielaczytasz strone nr 436
Hay más: apenas había
visto al joven mosquetero, y cada vez que lo había vuelto a ver, había creído observar
una profunda bet and win tristeza en su rostro.
Aquella noche, Aramis velaba, sombrío y soñador; D'Artagnan le hizo algunas
preguntas sobre aquella typy melancolía profunda; Aramis se excusó alegando un
comentario del capítulo dieciocho de San Agustín que tenía que escribir schuhe en latín para
la semana siguiente, y que le preocupaba mucho.
Cuando los dos amigos hablaban desde hacía algunos instantes, mirc un servidor del
señor de Tréville entró llevando un sobre sellado.
-¿Qué es eso? -preguntó Aramis.
-El permiso que el señor suczki ha pedido -respondió el lacayo.
-Yo no he pedido ningún permiso.
-Callaos y tomadlo -dijo D'Artagnan-. Y vos, amigo mío, tomad esta media pistola
por la molestia; le diréis al señor de Tréville que el señor Aramis se lo agradece
sinceramente.
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