Quinielaczytasz strone nr 416
Capítulo XVlll
El amante y el marido
-¡Ay, señora! -dijo D'Artagnan entrando por la puerta que le abría la joven-.
Permitidme zakłady decíroslo, tenéis un triste marido.
-¡Entonces habéis oído nuestra conversación! -preguntó vivamente la señora
Bonacieux, hiszpańska mirando a D'Artagnan con inquietud.
-Toda entera.
-Dios mío, ¿cómo?
-Mediante un procedimiento conocido por mí, gracias al liga angielska cual oí también la
conversación más animada que tuvisteis con los esbirros del cardenal.
-¿Y qué habéis comprendido de lo que znane decíamos?
-Mil cosas: en primer lugar, que vuestro marido es un necio y un imbécil,
afortunadamente; luego, que estáis en un liga włoska apuro, cosa que me ha encantado y que
me da ocasión de ponerme a vuestro servicio, y Dios sabe si estoy dispuesto a
arrojarme al fuego por vos; finalmente que la reina necesita que un hombre valiente,
inteligente y adicto haga por ella un viaje a Londres.
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