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-Es eso en primer lugar, y además otra cosa.
-¡Hablad!
-Una cosa del mayor interés y de la que depende nuestra fantasy fortuna futura quizá.
-Nuestra fortuna ha cambiado mucho de cara desde que os vi, señora Bonacieux, y
no me extrañaría mistrzostwa świata que de aquí a algunos meses causara la envidia de mucha gente.
-Sí, sobre todo si queréis seguir las instrucciones apuestas que voy a daros.
- ¿A mî?
-Sí, a vos. Hay una buena y santa acción que hacer, señor, y mucho dinero que
ganar gry sportowe al mismo tiempo.
La señora Bonacieux sabía que hablando de dinero a su marido le cogía por el lado
débil.
Pero apuestas aunque un hombre sea mercero, cuando ha hablado diez minutos con el
cardenal Richelieu, no es el mismo hombre.
-¡Mucho dinero que ganar! -dijo Bonacieux estirando los labios.
-Sí, mucho.
-¿Cuánto, más o menos?
-Quizá mil pistolas.

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