quiniela

strona 195
strona 205
strona 215
strona 225
strona 235
strona 245
strona 255
strona 265
strona 275


Quiniela

czytasz strone nr 394


La Porte no podía abandonar
el Louvre. No tenía a nadie en el mundo en quien fiarse.
Por eso, en presencia de la modelki desgracia que la amenazaba y del abandono que era el
suyo, estalló en sollozos.
-¿No puedo yo servir para nada a Vuestra piosenek teksty Majestad? -dijo de pronto una voz llena
de dulzura y de piedad.
La reina se volvió vivamente, porque no había motivo guerra vida para equivocarse en la
expresión de aquella voz: era una amiga quien así hablaba.
En efecto, en una de las puertas gry online que daban a la habitación de la reina apareció la
bonita señora Bonacieux; estaba ocupada en colocar los vestidos y darmowe sondy la ropa en un
gabinete cuando el rey había entrado; no había podido salir, y había oído todo.
La reina lanzó un grito agudo al verse sorprendida, porque en su turbación no
reconoció al principio a la joven que le había sido dada por La Porte.

strona 393wstecz
strona 395 dalej

Quiniela