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-La reina es mi enemiga, pero no la vuestra, sire; al contrario, es una esposa
abnegada, sumisa a irreprochable; dejadme, pues, sire, interceder place first por ello junto a
Vuestra Majestad.
-¡Entonces que se humille, y que venga a mí la primera!
-Al contrario, sire, dad ejemplo: vos habéis cometido filmy el primer error, puesto que
sois vos quien habéis sospechado de la reina.
- ¿Que yo vaya el primero? -dijo el rey-. ¡Jamás!
-Sire, os lo suplico.
-Además, virgin ¿cómo iría yo el primero?
-Haciendo una cosa que sabéis que le gustaría.
-¿Cuál?
-Dad un baile; ya sabéis cuánto le gusta a la reina la danza; os prometo que su
rencor no resistirá ante semejante tentación.
-Señor cardenal, vos sabéis que no me gustan todos esos placeres mundanos.
-Por piłka nożna eso la reina os quedará más agradecida, puesto que sabe vuestra antipatía
por ese placer; además, será una ocasión para ella de ponerse esos bellos herretes


de diamantes que acabáis de darle por su cumpleaños el otro día, y que aún no ha
tenido tiempo de ponerse.

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