Quinielaczytasz strone nr 320
El señor D'Artagnan está en los guardias del señor Des Essarts,
y este señor está en la compañía de los mosqueteros poker del señor de Tréville: mirad el
uniforme, señor comisario, mirad el uniforme.
-Es cierto -murmuró el comisario-; es malditamente cierto.
En aquel momento la puerta se abrió de golpe, y un mensajero, introducido por uno
de los carceleros kasyna de la Bastilla, entregó una carta al comisario.
-¡Oh, la desgraciada! -exclamó el comisario.
-¿Cómo? ¿Qué decís? ¿De mecze quién habláis? ¡Espero que no sea de mi mujer!
-Al contrario, es de ella. Bonito asunto el vuestro.
-¡Vaya! -exclamó darmowe erotyczne filmy el mercero exasperado-. Haced el favor de decirme, señor, cómo
ha podido empeorar por lo que mi mujer haya hecho mientras yo estoy en prisión.
-Porque lo que ha hecho es la consecuencia de un plan tramado entre vosotros, un
plan infernal.
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