Quinielaczytasz strone nr 309
El comisario estaba sentado en la silla y se hallaba ocupado escribiendo algo sobre
la mesa. Los dos guardias condujeron poradnik al prisionero ante la mesa y, a una señal del
comisario, se alejaron fuera del alcance de la voz.
El comisario, que hasta gry planszowe entonces había mantenido la cabeza inclinada sobre sus
papeles, la alzó para ver con quién tenía que habérselas. Aquel comisario mecze era un
hombre de facha repelente, la nariz puntiaguda, las mejillas amarillas y salientes, los
ojos pequeños pero investigadores fodbold y vivos, y la fisonomía tenía al mismo tiempo algo
de garduña y de zorro. Su cabeza sostenida por un cuello largo y móvil, jednoręki bandyta salía de su
amplio traje negro balanceándose con un movimiento casi parecido al de la tortuga
cuando saca su cabeza fuera de su caparazón.
Comenzó por preguntar al señor Bonacieux sus apellidos y su nombre, su edad, su
estado y su domicilio.
strona 308wstecz strona 310 dalej
Quiniela |