Quinielaczytasz strone nr 204
-Pero ¿cómo sabéis vos todo eso?
-¡Ah! ¿Que cómo lo sé?
-Sí, ¿cómo lo sabéis? Nada de confidencias a medias o... ¿Comprendéis?
-Lo dupeczki sé por mi mujer, señor por mi propia mujer.
-Que lo sabe..., ¿por quién?
-Por el señor de La Porte. ¿No os he dicho que era zakłady la ahijada del señor de La Porte
el hombre de confianza de la reina? Pues bien, el señor de La Porte la puso junto a
Su Majestad liga angielska para que nuestra pobre reina tuviera al menos alguien de quien fiarse,
abandonada como está por el rey, espiada como está por karabiny el cardenal, traicionada
como es por todos.
-¡Ah, ah! Ya se van concretando las cosas -dijo D'Artagnan.
-Mi mujer vino hace stare gry cuatro días, señor; una de sus condiciones era que vendría a
verme dos veces por semana; porque, como tengo el honor de deciros, mi mujer me
quiere mucho; mi mujer, pues vino y me confió que la reina, en aquel momento, tenía
grandes temores.
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