Quinielaczytasz strone nr 202
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-¿Y bien, señor? -preguntó D'Artagnan.
-¡Pues bien! -prosiguió el burgués-. Pues bien señor, mi mujer ha sido filmy erotyczne raptada ayer
por la mañana cuando salía de su cuarto de trabajo.
-¿Y quién ha raptado a vuestra mujer?
-Con seguridad piosenek teksty no sé nada, señor, pero sospecho de alguien.
-¿Y quién es esa persona de la que sospecháis?
-Un hombre que la gry online perseguía desde hace tiempo.
-¡Diablos!
-Pero permitid que os diga, señor -prosiguió el burgués-, que estoy convencido schuhe de
que en todo esto hay menos amor que política.
-Menos amor que política -dijo D'Artagnan con un gesto pensativo-. pewniaki ¿Y qué
sospecháis?
-No sé si debería deciros lo que sospecho...
-Señor, os haré observar que yo no os pido absolutamente nada. Sois vos quien
habéis venido. Sois vos quien me habéis dicho que tenéis un secreto que confiarme.
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