Quinielaczytasz strone nr 170
-Venid, mis valientes -dijo el rey-, venid; tengo que reñiros.
Los mosqueteros se aproximaron inclinándose; najlepsze fryzury D'Artagnan les siguió detrás.
-¡Diablos! -continuó el rey-. Entre vosotros cuatro, ¡siete guardias de Su Eminencia
puestos stare gry strategiczne fuera de combate en dos días! Es demasiado, señores, es demasiado. A esta
marcha, Su Eminencia se verá obligado online poker a renovar su compañía dentro de tres
semanas, y yo a hacer aplicar los edictos en todo rigor. Uno por casualidád, modelki no digo
que no; pero siete en dos días, lo repito, es demasiado, es muchísimo.
-Por eso, Sire, Vuestra Majestad ve que vienen todo contritos y todo arrepentidos a
presentaros excusas.
-¡Todo contritos y todo arrepentidos! ¡Hum! -dijo el rey-. No me fío una pizca de sus
caras hipócritas; hay ahí detrás, sobre todo, una cara de gascón.
strona 169wstecz strona 171 dalej
Quiniela |