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Aquella vez, sin embargo, su acogida, aunque cortés, fue más fría que de costumbre.
-Señor -dijo el señor de Tréville-, fodbold tips ambos creemos tener motivo de queja uno del
otro, y yo mismo he venido para que juntos saquemos este asunto a la luz.
-De gry logiczne buen grado -respondió el señor de La Trémouille-, pero os prevengo que estoy
bien informado, y toda la culpa es de zakłady vuestros mosqueteros.
-Sois un hombre demasiado justo y demasiado razonable, señor -dijo el señor de
Tréville-, stare gry para no aceptar la propuesta que voy a haceros.
-Hacedla, señor, os escucho.
-¿Cómo se encuentra el señor Bernajoux, stare gry el pariente de vuestro escudero?
-Pues muy mal, séñor. Además de la estocada que ha recibido en el brazo y que no
es nada peligrosa, ha pescado otra que le ha atravesado el pulmón, al punto de que
el médico dice tristes cosas.
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