Quinielaczytasz strone nr 1575
Por desgracia para D'Artagnan, entre los espectadores se encontraba un guardia
de Su Eminencia, el cual, todo enardecido mirc aun por la derrota de sus compañeros, y
llegado la víspera solamente, se había prometido aprovechar la primera ocasión de
vengarla. place first Creyó, pues, que la ocasión había llegado y, dirigiéndose a su vecino, dijo:
-No es sorprendente que ese joven tenga miedo party poker de una pelota, es sin duda un
aprendiz de mosquetero.
D'Artagnan se volvió como si una serpiente lo hubiera mordido y miró poker fijamente al
guardia que acababa de decir aquella insolente frase.
-¡Pardiez! -prosiguió aquél rizándose insolentemente znane el mostacho-. Miradme cuanto
queráis, mi querido señor, he dicho lo que he dicho.
-Y como lo que habéis dicho está demasiado claro para que vuestras palabras
necesiten una explicación -respondió D'Artagnan en voz baja-, os ruego que me
sigáis.
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