Quinielaczytasz strone nr 1566
El rey se levantó, pues, al cabo de un instante y, metiendo en su bolsillo el dinero que
tenía ante sí y cuya mayor poker online parte procedía de su ganancia, dijo:
-La Vieuville, tomad mi puesto, tengo que hablar con el señor de Tréville por gry do ściągnięcia un
asunto de importancia... ¡Ah!..., yo tenía ochenta luises ante mí; poned la misma
suma, para que quienes han perdido czary no tengan motivos de queja. La justicia ante
todo.
Luego, volviéndose hacia el señor de Tréville y caminando con él hacia el vano de
una ventana, continuó:
-Y bien, señor, vos decís que son los guardias de la Eminentísima los liga polska que han
buscado pelea a vuestros mosqueteros.
-Sí, Sire, como siempre.
-Y ¿cómo ha ocurrido la cosa? Porque como sabéis, mi querido capitán, es preciso
que un juez escuche a las dos partes.
-Dios mío, de la forma más simple y más natural.
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