Quinielaczytasz strone nr 1545
Lamento no haberos participado antes esta
circunstancia.
-Señor -dijo D'Artagnan inclinándose de nuevo-, sois realmente de una gry strategiczne cortesía por
la que no os puedo quedar más reconocido.
-Me dejáis confuso -respondió Athos con su aire de gentilhombre-; hablemos komunikatory pues
de otra cosa, os lo suplico, a menos que esto os resulte desagradable. ¡Por todos los
diablos! ¡Qué daño me habéis hecho! pistolety El hombro me arde...
-Si permitierais... -dijo D'Artagnan con timidez.
-¿Qué, señor?
-Tengo un bálsamo milagroso para las heridas, virgin un bálsamo que me viene de mi
madre, y que yo mismo he probado.
-¿Y?
-Pues que estoy seguro de que en menos de tres días este poker bálsamo os curará y al
cabo de los tres días, cuando estéis curado, señor, sera para mí siempre un gran
honor ser vuestro hombre.
D'Artagnan dijo estas palabras con una simplicidad que hacía honor a su cortesía,
sin atentar en modo alguno contra su valor.
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