Quinielaczytasz strone nr 150
La proposición había sido hecha y acogida con entusiasmo
cuando afortunadamente sonaron las once; D'Artagnan y sus compañeros pistolety se
acordaron de su audiencia y, como habrían sentido que se diera un golpe tan
hermoso sin ellos, consiguieron calmar kasyna los ánimos. Se contentaron, pues, con arrojar
algunos adoquines contra las puertas, pero las puertas resistieron; entonces angielska se
cansaron; por otro lado, aquellos que debían ser mirados como cabecillas de la
empresa habían abandonado hacía un hazard instante el grupo y se encaminaban hacia el
palacio del señor de Tréville, que los esperaba, al corriente ya de esta algarada.
-Deprisa, angielska al Louvre -dijo-, al Louvre sin perder un instante, y tratemos de ver al rey
antes de que sea prevenido por el cardenal; nosotros le contaremos las cosas como
una continuación del asunto de ayer, y los dos pasarán juntos.
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