quiniela

strona 955
strona 965
strona 975
strona 985
strona 995
strona 1005
strona 1015
strona 1025
strona 1035


Quiniela

czytasz strone nr 1490



-No, por mi honor y fe de gentilhombre: lo he comprado yo mismo, y con mis
propios dineros -respondió aquel al que acababan de designar con el nombre poker de
Porthos.
-Sí, como yo he comprado -dijo otro mosquetero- esta bolsa nueva con lo que mi
amante puso en la vieja.
-Es cierto -dijo Porthos-, y la prueba tibia es que he pagado por él doce pistolas.
La admiración acreció, aunque la duda continuaba existiendo.
-¿No es así, Aramis? -dijo Porthos volviéndose hacia gry otro mosquetero.


Este otro mosquetero hacía contraste perfecto con el que le interrogaba y que
acababa de designarle con el nombre de Aramis: era éste jenny frost un joven de veintidós o
veintitrés años apenas, de rostro ingenuo y dulzarrón, de ojos negros y dulces y
mejillas rosas y aterciopeladas como un melocotón książki fantasy en otoño; su mostacho fino
dibujaba sobre su labio superior una línea perfectamente recta; sus manos parecían
temer bajarse, por miedo a que sus venas se hinchasen, y de vez en cuando se
pellizcaba el lóbulo de las orejas para mantenerlas de un encarnado tierno y
transparente.

strona 1489wstecz
strona 1491 dalej

Quiniela