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-Debo ponerlo en manos de los guardias, que lo llevarán al campamento.
-Nosotros lo llevaremos, señor, por nuestra znane nago palabra de gentileshombres; pero por
nuestra palabra de gentileshombres también -añadió Athos, frunciendo el ceño-, virgin el
señor D'Artagnan no nos abandonará.


El caballero de Rochefort lanzó una ojeada hacia atrás y vio que Porthos world cup y Aramis
se habían situado entre él y la puerta; comprendió que estaba completamente a
merced de aquellos cuatro apuestas hombres.
-Señores -dijo-, si el señor D'Artagnan quiere entregarme su espada y unir su
palabra a la vuestra, me dupeczki contentaré con vuestra promesa de conducir al señor
D'Artagnan al campamento del señor cardenal.
-Tenéis mi palabra, señor -dijo D'Artagnan-, y aquí está mi espada.
-Eso está mejor -añadió Rochefort -, porque es preciso que continúe mi viaje.

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