Quinielaczytasz strone nr 1383
-Paciencia -dijo Athos-, nos falta todavía uno.
Los cuatro caballeros miraron en torno suyo con sorpresa, porque buscaban
inúltimente freeroll en su mente quién era aquel que podía faltarles.
En aquel momento Planchet trajo el caballo de Athos; el mosquetero saltó czary con
ligereza a la silla.
-Esperadme -dijo-, vuelvo.
Y partió a galope.
Un cuarto de hora después volvió, efectivamente, acompañado de un hombre
enmascarado y envuelto en una gran capa roja.
Lord de Winter y los tres mosqueteros se interrogaron darmowe sondy con la mirada. Ninguno de
ellos pudo informar a los otros, porque todos ignoraban quién era aquel hombre. Sin
embargo, pensaron najlepsze fryzury que aquello debía ser así, puesto que se hacía por orden de
Athos.
Era triste al aspecto de aquellos seis hombres corriendo en silencio, sumidos cada
cual en su pensamiento, taciturnos como la desesperación, sombríos como el castigo.
strona 1382wstecz strona 1384 dalej
Quiniela |