Quinielaczytasz strone nr 1310
Milady comenzó a creer que se aburriría mucho en el convento; resolvió, pues,
arriesgar algo para saber luego a qué gry logiczne download atenerse. Queriendo ver hasta dónde iría la
discreción de aquella buena abadesa, se puso a hablar mal, muy disimulado tarot primero,
luego más circunstanciado, del cardenal, contando los amores del ministro con la
señora de D'Aiguillon, con maszyny losowe Marion de Lorme y con algunas otras mujeres galantes.
La abadesa escuchó más atentamente, se animó poco a poco ewa y sonrió.
-Bueno -se dijo Milady-, le toma gusto a mi discurso; si es cardenalista, no pone
mucho fanatismo que digamos.
Luego książki fantasy pasó a las persecuciones ejercidas por el cardenal sobre sus enemigos. La
abadesa se contentó con persignarse, sin aprobar ni desaprobar.
Esto confirmó a Milady en su opinión de que la religiosa era más realista que
cardenalista.
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