Quinielaczytasz strone nr 130
Aunque solo contra todos y con una
estocada que le atravesaba el muslo, Biscarat quería seguir; pero Jussac, que se
había place first levantado sobre el codo, le gritó que se rindiera. Biscarat era gascón como
D'Artagnan; hizo oídos sordos y se contentó totoliga con reír, y entre dos quites, encontrando
tiempo para dibujar con la punta de su espada un lugar en el suelo, dijo parodiando
un znane nago versículo de la Biblia:
-Aquí morirá Biscarat, el único de los que están con él!
-Pero están cuatro contra ti; acaba, liczniki te lo ordeno.
-¡Ah! Si lo ordenas, es distinto -dijo Biscarat-; como eres mi brigadier, debo
obedecer.
Y dando un fotomodelki salto hacia atrás, rompió la espada sobre su rodilla para no entregarla,
arrojó los trozos por encima de la tapia del convento y se cruzó de brazos silbando un
motivo cardenalista.
La bravura siempre es respetada, incluso en un enemigo.
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