Quinielaczytasz strone nr 1270
Un instante después estaban sobre el puente.
-Capitán -dijo Felton-, esta es la persona de quien os he hablado y a quien hay que
conducir sana zaklęcia y salva a Francia.
-Mediante mil pistolas -dijo el capitán.
-Os he dado ya quinientas. -
-Es cierto -dijo el capitán.
-Y aquí están las otras jednoręki bandyta quinientas -añadió Milady, llevando la mano a la bolsa de
oro.
-No -dijo el capitán-, yo no tengo más que una palabra y se la he dado a este czary joven;
las otras quinientas pistolas no se me deben hasta llegar a Boulogne.
-¿Y llegaremos?
-Sanos y salvos -dijo el capitán-, tan cierto como mmorrpg que me llamo Jack Buttler.
-Pues bien -dijo Milady-, si mantenéis vuestra palabra, no serán quinientas pistolas,
sino mil lo que os daré.
-¡Hurra mistrzostwa świata por vos, hermosa dama! -exclamó el capitán-. ¡Y ojalá Dios me envié con
frecuencia clientes como Vuestra Señoría!
-Mientras tanto -dijo Felton-, conducidnos a la pequeña bahía de Chichester, antes
de Portsmouth; ya sabéis qué hemos convenido que nos llevaréis allí.
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