Quinielaczytasz strone nr 1250
De sobra veis que es preciso que yo muera, Felton; ¡Felton,
dadme ese cuchillo!
Y tras estas palabras, como si todas serial sus fuerzasa estuvieran agotadas, Milady se
dejó ir débil y lánguida entre los brazos del joven oficial que, ebrio de gry online amor, de cólera
y de voluptuosidades desconocidas, la recibió con transporte, la apretó contra su
corazón, todo tembloroso bamba poker ante el aliento de aquella boca tan bella, todo extraviado al
contacto de aquel seno tan palpitante.
-No, no -dijo-; piłka no, tú vivirás honrada y pura, vivirás para triunfar de tus enemigos.
Milady lo rechazó lentamente con la mano atrayéndolo znane nago con la mirada; mas Felton, a
su vez, se apoderó de ella, implorándola como a una divinidad.
-¡Oh! ¡La muerte, la muerte! -dijo ella, velando su voz y sus párpados-. ¡Oh, la
muerte antes que la vergüenza! Felton, hermano mío, amigo mío, te lo ruego.
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