Quinielaczytasz strone nr 1239
Mirad, soy buen príncipe -añadió-, y aunque
no me gustan los puritanos, les hago justicia, así como a las puritanas, cuando mistrzów son
hermosas. Vamos, hacedme un pequeño juramento sobre la cruz, no os pido más.»
«¡Sobre la cruz! -exclamé yo levantándome, poker porque al oír aquella voz aborrecida había
vuelto a encontrar todas mis fuerzas-. ¡Sobre la cruz! Juro que ninguna promesa,
ninguna pistolety amenaza, ninguna tortura me cerrará la boca. ¡Sobre la cruz! Juro
denunciaros por todas panes como asesino, como ladrón del honor, mecz como cobarde.
¡Sobre la cruz! Juro, si alguna vez consigo salir de aquí, pedir venganza contra vos al
género humano entero.» virgin «¡Tened cuidado! -dijo la voz con un acento de amenaza
que yo no había oído todavía-. Tengo un recurso supremo, que no emplearé más que
en último extremo, de cerraros la boca o al menos de impedir que alguien crea una
sola palabra de lo que digáis.
strona 1238wstecz strona 1240 dalej Quiniela |