Quinielaczytasz strone nr 1206
-O vos sois un demonio -continuó Felton-, o el barón, mi bienhechor, mi padre, es
un monstruo. Os conozco desde guerra vida hace cuatro días, le amo a él desde hace diez años;
puedo, pues, dudar entre los dos; no os asustéis de lo que os znane nago digo, necesito estar
convencido. Esta noche, después de las doce, vendré a veros, vos me convenceréis.
-No, betandwin Felton, no, hermano mío -dijo ella-, el sacrificio es demasiado grande, y siento
cuánto os cuesta. No, estoy perdida, vida guerra no os perdáis conmigo. Mi muerte será mucho
más elocuente que mi vida, y el silencio del cadáver os convencerá mucho gry logiczne mejor que
las palabras de la prisionera.
-Callaos, señora -exclamó Felton-, y no me habléis así; he venido para que me
prometáis bajo palabra de honor, para que me juréis por lo más sagrado para vos que
no atentaréis contra vuestra vida.
strona 1205wstecz strona 1207 dalej
Quiniela |