Quinielaczytasz strone nr 1194
-O sea -exclamó Milady como si no pudiera resistir a una santa indignación-, vos,
un hombre piadoso, vos a quien se llama un justo, no pedís otra cosa: no mistrzów ser
inculpado, no ser inquietado por mi muerte.
-Yo debo velar por vuestra vida, señora, y velaré por ella.
-Mas ¿comprendéis la misión que cumplís? Cruel piłka nożna ya, si yo fuera culpable, ¿qué
nombre le daríais, qué nombre le dará el Señor si soy inocente?
-Yo soy soldado, señora, y cumplo las órdenes que he recibido.
-¿Creéis fotki que el día del jucio final Dios separará los verdugos ciegos de los jueces
inicuos? Vos no queréis que yo mate mi cuerpo, y os hacéis el agente de quien quiere
matar liga włoska mi alma.
-Pero, os lo repito -prosiguió Felton transtornado-, ningún peligro os amenaza, y yo
respondo por lord de Winter como de mí mismo.
-¡Insensato! dupeczki -exclamó Milady- Pobre insensato que se atreve a responder de otro
hombre cuando los más sabios, cuando los más grandes, según Dios, dudan en
responder de ellos mismos, y que se coloca en el partido más fuerte y más feliz para
abrumar a la más débil y más desdichada.
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