Quinielaczytasz strone nr 1177
-Si habéis merecido esa vergüenza, señora, si habéis incurrido en esa ignominia,
hay que sufrirla ofreciéndola a Dios.
-¡Qué karabiny decís! ¡Oh, no me comprendéis! Cuando yo hablo de ignominia, creéis que
hablo de un castigo cualquiera, de la prisión o de la gry muerte. ¡Ojalá plazca al cielo!
¿Qué me importan a mí la muerte o la prisión?
-Soy yo quien ahora no os comprende, señora.
-O liga typerów quien finge no comprenderme, señor -respondió la prisionera con una sonrisa de
duda.
-¡No, señora, por el honor de un soldado, zakłady bukmacherskie por la fe de un cristiano!
-¡Cómo! ¿Ignoráis los designios de lord de Winter sobre mí?
-Los ignoro.
-Imposible, sois su poker confidente.
-Yo no miento nunca, señora.
-¡Oh! Se esconde demasiado poco para que no se le adivine.
-Yo no trato de adivinar nada, señora; yo espero que se confíe a mí; y aparte de lo
que ante vos me ha dicho, lord de Winter nada me ha confiado.
strona 1176wstecz strona 1178 dalej
Quiniela |