quiniela

strona 1240
strona 1250
strona 1260
strona 1270
strona 1280
strona 1290
strona 1300
strona 1310
strona 1320


Quiniela

czytasz strone nr 1153


Si te hubiera escuchado, el cuchillo habría sido puntiagudo y de acero:
entonces se acabó Felton, te habría degollado y después de ti książki a todo el mundo. Mira,
además, John, qué bien sabe empuñar su cuchillo.
En efecto, Milady empuñaba aún el arma ofensiva en su mano crispada, włoska pero estas
últimas palabras, este supremo insulto, destensaron sus manos, sus fuerzas y hasta
su voluntad.
El cuchillo cayó a tierra.


-Tenéis bamba poker razón, milord -dijo Felton con un acento de profundo disgusto que resonó
hasta en el fondo del corazón de Milady-, tenéis razón y soy dupeczki yo el que estaba
equivocado.
Y los os salieron de nuevo.
Pero esta vez Milady prestó oído más atento que la primera vez, y oyó alejarse mecz sus
pasos y apagarse en el fondo del corredor.
-Estoy perdida -murmuró-, heme aquí en poder de gentes sobre las que no tendré
más ascendiente que sobre estatuas de bronce o granito; me conocen de memoria y
están acorazados contra todas mis armas.

strona 1152wstecz
strona 1154 dalej

Quiniela