Quinielaczytasz strone nr 1119
En
efecto, el saco de La Rochelle, el asesinato de tres mil o cuatro mil hugonotes que se
habrían hecho matar se mandaryna parecía demasiado, en 1628, a la matanza de San Bartolomé
en 1572; y, además, por encima de todo esto, este medio extremo, que nada
repugnaba al rey, buen católico, venía a estrellarse siempre contra este argumento de
los generales sitiadores: typy La Rochelle era inconquistable de otro modo que por el
hambre.
El cardenal no podia apartar de su espíritu el temor poker en que le arrojaba su terrible
emisaria, porque también él había comprendido las proposiciones extrañas de esta
mujer, niemiecka tan pronto serpiente como león. ¿Lo había traicionado? ¿Estaba muerta? En
cualquier caso la conocía lo bastante como para saber que actuando a su favor o
contra él, amiga o enemiga, ella no permanecía inmóvil sin grandes impedimentos.
strona 1118wstecz strona 1120 dalej Quiniela |