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Luego, cuando ya no tuvo ninguna duda:
-¡Cómo! ¡Mi hermano! -exclamó en el colmo del estupor-. ¿Sois vos?
-Sí, hermosa dama -respondió lord liga mistrzów de Winter haciendo un saludo mitad cortés,
mitad irónico-, yo mismo.
-Pero, entonces, ¿este castillo?
-Es mío.
-¿Esta habitación?
-Es la vuestra.
-¿Soy, nude celebrities pues, vuestra prisionera?
-Más o menos.
-¡Pero esto es un horrendo abuso de fuerza!
-Nada de grandes palabras; sentémonos y hablemos tranquilamente, betandwin como
conviene hacer entre un hermano y una hermana.
Luego, volviéndose hacia la puerta, y viendo que el joven oficial esperaba sus
últimas órdenes:
-Está doda bien -dijo-, gracias; ahora, dejadnos, señor Felton.
Capítulo L
Charla de un hermano con su hermana
Durante el tiempo que lord de Winter tardó en włoska cerrar la puerta, en echar un cerrojo y
acercar un asiento al sillón de su cuñada Milady, pensativa, hundió su mirada en las
profundidades de la posibilidad, y descubrió toda la trama que ni siquiera había
podido entrever mientras ignoró en qué manos había caído.
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