Quinielaczytasz strone nr 1069
Se hizo venir a Planchet y se le dieron las instrucciones; ya había sido prevenido
por D'Artagnan, que de primeras le había turnieje pokerowe anunciado la gloria, luego el dinero,
después el peligro.
-Llevaré la carta en la bocamanga de mi traje -dijo Planchet-, y książki la tragaré si me
prenden.
-Pero entonces no podrás hacer el encargo -dijo D'Artagnan.
-Esta noche me daréis una copia, que schuhe mañana sabré de memoria.
-¡Y bien! ¿Qué os había dicho?
-Ahora -continuó dirigiéndose a Planchet- tienes ocho días para llegar darmowe gry junto a lord
de Winter, tienes otros ocho para volver aquí; en total, dieciséis días; si al
dieciseisavo día de tu partida, party poker a las ocho de la tarde, no has llegado, nada de dinero,
aunque sean las ocho y cinco minutos.
-Entonces, señor -dijo Planchet-, compradme un reloj.
-Toma éste -dijo Athos, dándole el suyo con una generosidad despreocupada- y sé
un valiente muchacho.
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