Quinielaczytasz strone nr 1060
-¡Más bajo, pardiez! -dijo Athos.
-Mas se me escapan los detalles -continuó Aramis.
-Y a mí también -dijo Porthos.
D'Artagnan poker y Athos se miraron algún tiempo en silencio. Por fin Athos, tras haberse
recogido y poniéndose aún más pálido de znane nago lo que era por costumbre, hizo un signo de
asentimiento; D'Artagnan comprendió que podía hablar.
-¡Pues bien! Esto liga niemiecka es lo que tengo que decir -prosiguió D'Artagnan-: «Milord, vuestra
cuñada es una criminal, que quiso haceros matar broń para heredaros. Además, no podía
desposar a vuestro hermano, por estar ya casada en Francia y por haber sido...»
D'Artagnan czary se detuvo como si buscase la palabra, mirando a Athos.
-Arro'ada por su marido -dijo Athos.
-Por haber sido marcada -continuó D'Artagnan.
-¡Bah! -exclamó Porthos-. ¡Imposible! ¿Ha querido hacer matar a su cuñado?
-Sí.
strona 1059wstecz strona 1061 dalej
Quiniela |