Quinielaczytasz strone nr 1059
Beneficio reprochado, ofensa hecha.
-¡Ah amigo mío! -dijo D'Artagnan-. Sois insoportable, y si hay que escribir bajo
vuestra mistrzów censura, a fe que renuncio.
-Y hacéis bien. Manejad el mosquete y la espada, querido, practicáis hábilmente los
dos fodbold ejercicios, pero pasad la pluma al señor abate, esto le concierne.
-¡Ah sí por cierto -dijo Porthos-, pasad la pluma mandaryna a Aramis, que escribe tesis en latín!
-Pues bien, sea -dijo D'Artagnan-, redactadnos esa nota, Aramis, pero, ¡por filmy San
Pedro!, hacedlo con cautela, porque os aviso que yo también os espulgaré.
-No pido otra cosa -dijo Aramis con totalizator sportowy esa ingenua confianza que todo poeta tiene en
sí mismo-; pero que me pongan al corriente; por aquí y por allá he oído decir que esa
cuñada era una bribona, yo mismo he tenido pruebas de ello al escuchar su
conversación con el cardenal.
strona 1058wstecz strona 1060 dalej Quiniela |