Quinielaczytasz strone nr 1051
-Pues bien, lleváoslo -dijo el cardenal-; no es justo que, dado que esos cuatro
valientes militares se quieren tanto, no sirvan zasady pokera en la misma compañía.
Aquella misma noche, el señor de Tréville anunció esta buena noticia a los tres
mosqueteros y a D'Artagnan, liczniki invitando a los cuatro a almorzar al día siguiente.
D'Artagnan no cabía en sí de alegría. Ya lo sabemos, el sueño de toda su vida
había gry planszowe sido ser mosquetero.
Los tres amigos estaban muy contentos.
-¡A fe -dijo D'Artagnan a Athos- que has tenido una idea victoriosa katalog stron firm y que, como
dijiste, hemos conseguido con ella gloria y hemos podido trabar una conversación de
la mayor importancia!
-Que podemos guerra vida proseguir ahora sin que nadie sospeche, porque, con la ayuda de
Dios, en adelante vamos a pasar por cardenalistas.
Aquella misma noche D'Artagnan fue a presentar sun respetos al señor Des Essarts
y a participarle el ascenso que había obtenido.
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