Quinielaczytasz strone nr 1050
-¿Cómo se llaman?
-Son los señores Athos, Porthos y Aramis.
-¡Siempre mis tres valientes! -murmuró el cardenal-. ¿Y el guardia?
-El señor D'Artagnan.
-¡Siempre mi bribón! Decididamente es preciso que estos hombres sean míos.
Aquella noche gry logiczne download misma, el cardenal habló al señor de Tréville de la hazaña de la
mañana, que era la comidilla de todo el campamento. El señor mirc de Tréville, que
conocía el relato de la aventura de la boca misma de los héroes, la volvió a contar
con todos sus detalles piłka nożna a Su Eminencia, sin olvidar el episodio de la servilleta.
-Está bien, señor de Tréville -dijo el cardenal-, hacedme llegar teksty piosenek esa servilleta, os lo
ruego. Haré bordar en ella tres flores de lis de oro, y la daré por guión de vuestra
compañía.
-Monseñor -dijo el señor de Tréville-, será injusto para los guardian: el señor
D'Artagnan no es mío, sino del señor Des Essarts.
strona 1049wstecz strona 1051 dalej
Quiniela |